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Transporte público después de la COVID-19: Se requieren soluciones innovadoras y seguras para la crisis actual y para posibles crisis futuras  

En la entrevista siguiente, Adam Struzik (PL/PPE) , presidente de la Región de Mazovia, responde a seis preguntas sobre cómo optimizar el transporte público en las ciudades y las áreas metropolitanas.

El Dictamen Los desafíos del transporte público en las ciudades y áreas metropolitanas , elaborado por Adam Struzik (PL/PPE), su ponente, se aprobará en el pleno del CDR de diciembre de 2020.

El Dictamen expone los retos que plantea el crecimiento del tráfico de vehículos en las ciudades y las áreas metropolitanas y aboga por soluciones de movilidad sostenibles e inteligentes.

1. ¿Cuáles son los principales retos del transporte público en las áreas metropolitanas?

El principal reto es contar con planes de transporte seguros y modernos, es decir, bien diseñados, organizados, integrados y funcionales.

Unos buenos planes de transporte contribuyen significativamente a una elevada calidad de vida de los residentes en la medida en que garantizan un acceso fácil a bienes y servicios y una buena calidad del medio ambiente. Esto se refiere tanto a la accesibilidad en cuanto a la distancia de los lugares donde se prestan servicios públicos como a la asequibilidad financiera y al equilibrio óptimo entre la vida profesional y la vida privada.

El transporte público de alta calidad está inextricablemente ligado a su competitividad frente al transporte privado, es decir, a un equilibrio entre los costes para los usuarios y las autoridades locales y el acceso a modos de transporte alternativos (por ejemplo, peatones y ciclistas).

Por lo tanto, los entes locales y regionales son responsables de garantizar que el transporte público sea seguro para sus usuarios y respetuoso con el medio ambiente.

2. ¿Cómo influir en el comportamiento de los usuarios y los trabajadores pendulares a fin de promover los planes de transporte más sostenibles? ¿Qué incentivos pueden poner en marcha los entes locales y regionales?

El primer paso consiste en garantizar la integración de los diferentes modos de transporte y, al mismo tiempo, sensibilizar sistemáticamente a los residentes. Además, una planificación óptima de las infraestructuras debe garantizar que el transporte público ofrezca más beneficios que el transporte privado.

Debe darse prioridad a los servicios electrónicos sencillos para el uso de los medios de transporte, pero esto no debe dejar de lado a todas las partes interesadas, incluidos los grupos de la sociedad con un uso limitado de los servicios digitales, tengan acceso al transporte público.

Tenemos que predicar con el ejemplo, por lo que es de suma importancia y urgencia adoptar soluciones innovadoras para la gestión y organización del transporte y una buena ordenación del territorio, facilitando así la integración del transporte público y privado. Este último no puede suprimirse, sino que solo puede reducirse en la medida de lo posible. Estas soluciones deben seguir optimizándose sobre la base de análisis y conclusiones de los datos actualizados de los sistemas de seguimiento de los flujos de movilidad que contribuyen a los planes de movilidad urbana sostenible.

Para alcanzar los objetivos de descarbonización, las ciudades y las áreas metropolitanas necesitan decisiones políticas adecuadas y una financiación adecuada, procedente también de fuentes externas como los fondos de la política de cohesión y otros instrumentos financieros.

3. ¿Han logrado los planes de movilidad urbana sostenible superar los límites administrativos y geográficos y diseñar un sistema de movilidad urbana?

En Polonia, los planes de movilidad urbana sostenible (PMUS) se recibieron muy bien y con gran interés en decenas de ciudades, y varios de ellos fueron seleccionados para la cooperación directa con la iniciativa Jaspers.

Me gustaría subrayar que una planificación eficaz de la movilidad urbana debe adaptarse al número de habitantes, basarse en las experiencias de movilidad y adaptarse a las especificidades de la zona y a los sistemas de transporte, es decir, tener en cuenta los vínculos con la capital de la región, adoptar medidas para modificar positivamente los patrones de movilidad de los y las residentes de la ciudad o área metropolitana, y garantizar una buena conectividad e integración con las ciudades vecinas.

Para los entes locales y regionales, es importante que el transporte público sea eficiente e integrado en términos de ordenación territorial, organización y tarifas. Esto es especialmente importante en las grandes ciudades y en las capitales, así como en las grandes áreas metropolitanas, donde una buena accesibilidad requiere la interconexión de muchos modos de transporte urbano, suburbano y de cercanías con el transporte nacional. También me gustaría destacar la importancia de la accesibilidad de las ciudades de las zonas rurales; por ejemplo, en Polonia sigue habiendo falta de conectividad en algunos lugares.

Mediante el desarrollo de un plan de movilidad urbana sostenible, puede desarrollarse un modelo óptimo para un sistema de movilidad, incluida una red de tarifas con claras sinergias entre las numerosas empresas de transporte público que operan en la misma aglomeración urbana. Además, este modelo facilita el acceso a las paradas del transporte público, por ejemplo, a través de una red de plazas de aparcamiento ( Park & Ride ) en las afueras de las ciudades.

4. ¿Ha sido suficientemente ambiciosa la Unión Europea en sus anteriores objetivos de política de transportes? ¿En qué ámbitos podría ser más ambiciosa?

El Libro Blanco de 2011 ha quedado obsoleto y la Comisión Europea ya está trabajando en una estrategia para una movilidad sostenible e inteligente, una muy buena iniciativa. El apoyo de la Comisión a los entes locales y regionales para encontrar fuentes de financiación adicionales es esencial. El Fondo de Cohesión y los instrumentos financieros de la UE no solo apoyarán nuevas inversiones en infraestructuras de transporte, sino que también contribuirán a la modernización de los sistemas de transporte existentes ampliando la gama de alternativas sostenibles al transporte privado.

La movilidad urbana y la política de transporte público en su conjunto también deben integrarse en una política social más amplia. Es importante abordar la situación de los residentes locales más afectados por los costes excesivos del uso del transporte, tanto en términos financieros como en términos de costes externos derivados de la contaminación acústica excesiva, la contaminación atmosférica y del suelo y las expropiaciones a efectos de modernización de las infraestructuras.

5. ¿Qué tipo de apoyo necesitan los entes locales y regionales a nivel europeo con vistas a una política común de transportes?

La nueva estrategia de transporte antes mencionada, con la visión moderna del transporte en las ciudades y áreas metropolitanas que establece, ofrece sin duda un fuerte apoyo y estimula una nueva visión sobre esta cuestión, en la que el transporte público se considera el centro de gravedad de una ciudad.

Los ecosistemas de las ciudades y áreas metropolitanas de la UE deben recibir apoyo financiero de fuentes externas para armonizar la calidad de los servicios de transporte que se ofrecen. Existen diversos programas, fondos e instrumentos, que deberían ser fácilmente accesibles, ya que las soluciones más sencillas a menudo resultan ser las más eficaces. Esta es la única manera de crear sistemas integrados de transporte público que funcionen correctamente. Por lo tanto, es importante asignar fondos de la UE directamente a las autoridades regionales responsables de estas tareas y que ejecutarán las medidas de los programas operativos en 2021-2027.

En este contexto, me gustaría destacar el papel especial del Fondo de Transición Justa como parte del paquete del Pacto Verde Europeo. Este fondo está destinado a apoyar a las regiones que se enfrentan a importantes retos socioeconómicos para lograr la neutralidad climática, como la transición hacia un transporte público libre de CO 2 en las ciudades y áreas metropolitanas.

6. La pandemia de coronavirus ha tenido un impacto devastador en el uso del transporte público. ¿Cómo restablecer la confianza y compensar las pérdidas de ingresos para mantener un alto nivel de servicio en el futuro?

Una consecuencia no deseada de la pandemia de COVID-19 claramente visible es la reducción de las necesidades de movilidad diaria. Esto se debe principalmente a la expansión del teletrabajo, a las restricciones impuestas en los distintos Estados miembros y a la menor sensación de que el transporte público es seguro. El concepto de «la ciudad en 15 minutos» podría dar respuesta a esta evolución.

Los entes locales y regionales deben utilizar recursos adicionales para aplicar medidas de higiene en el transporte público con el fin de compensar la pérdida de ingresos debida a la movilidad reducida. Una campaña de información eficaz puede contribuir a ello animando a las personas a conducir menos en coche y a no desplazarse individualmente para trabajar, como a menudo sucede.

La nueva estrategia integrada de transporte público debe incluir normas a escala europea para la prevención y detección de peligros específicos, incluidas las pandemias, así como procedimientos para garantizar la circulación segura de las personas en caso de crisis.

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