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Cantabria pide la creación de una Macrorregión Atlántica europea para afrontar el impacto del Brexit y del COVID-19  

En esta entrevista, Paula Fernández Viaña (ES/Renew Europe) habla del impacto del Brexit y del COVID-19 en las regiones atlánticas. Frente a los retos actuales, la consejera de Presidencia, Interior, Justicia y Acción Exterior del Gobierno de Cantabria plantea una serie de propuestas para fortalecer la colaboración entre las regiones atlánticas. Destaca la creación de una Macrorregión Atlántica además de medidas concretas para avanzar hacia una economía azul sostenible y resiliente en el Atlántico. Estas propuestas están recogidas en un Dictamen que la consejera cántabra presentará el próximo 17 de marzo durante el pleno del Comité Europeo de las Regiones.

¿Cual está siendo el impacto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) en las regiones atlánticas? ¿Cree que desde la UE se ha tenido en cuenta a estas regiones a la hora de negociar el acuerdo de salida?

En las regiones atlánticas, el impacto de la salida del Reino Unido de la UE no solo está siendo mayor, sino que se ha visto agravado por la crisis de la COVID-19. Las regiones atlánticas llevamos tiempo advirtiendo de la necesidad de tomar medidas para hacer frente a las consecuencias del Brexit, tanto para garantizar el mantenimiento de una fuerte cooperación interregional como para establecer mecanismos financieros que compensen el impacto territorial en las regiones más afectadas.

En cuanto a si la UE ha tenido en cuenta a las regiones a la hora de negociar el acuerdo de salida, la respuesta es negativa, aunque el negociador Michel Barnier haya comparecido ante el pleno del Comité Europeo de las Regiones para ponernos al día sobre la evolución de las negociaciones y, en España, el Gobierno central haya informado a las Comunidades Autónomas a través de la Conferencia de Asuntos Relacionados con la UE (CARUE). En mi opinión, ha sido un error no haber contado en mayor medida con las regiones durante las negociaciones del Brexit, ya que somos nosotros quienes conocemos mejor las realidades del terreno, así como las necesidades específicas de nuestras comunidades ante las consecuencias del Brexit.

Desde Cantabria, confiamos en que se tengan en cuenta estas necesidades al repartir los fondos de la Reserva de Ajuste para el Brexit. En este sentido, tengo que manifestar mi preocupación, compartida con el resto de regiones atlánticas, por la centralización en el reparto y gestión de estos fondos. También nos preocupa especialmente el poder discrecional que se otorga a los Estados Miembros de la región atlántica en relación con los fondos. Esa distribución no puede hacerse dejando de lado los principios comunitarios de partenariado y de gobernanza multinivel.

Las cuotas pesqueras fueron uno de los puntos más controvertidos de las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea. ¿Cómo valora este aspecto?

No conocemos todavía las cuotas que se van a asignar, pero los pescadores de Cantabria temen recortes dramáticos. Por el momento, se habla de la flota de altura, que interesa más a otras regiones, como Galicia, pero la flota de la costa, que es la que tenemos en Cantabria, teme recortes importantes, sobre todo en la primera costera de la caballa. Nuestra consejería de pesca apoya al sector y estamos a la espera de que el ministerio nos informe del resultado de las negociaciones.

¿Cuál ha sido el impacto del COVID-19 en Cantabria?

Cantabria fue la Comunidad Autónoma donde menos impacto tuvo la mortalidad durante la primera ola. Es más, Cantabria fue la única región que ganó esperanza de vida de toda España en ese periodo. También la incidencia ha sido más baja en nuestra región.

La razón por la que Cantabria tiene esos buenos datos, se debe, en parte, a la estructura de rastreo establecida. En Cantabria, conseguimos diagnosticar más del 90% de los casos, siendo una de las mejores comunidades de España en detectar el COVID-19. El hecho de que no queden casos sin diagnosticar nos permite cortar la transmisión y que menos gente se infecte. Quiero destacar también que estos resultados son fruto de un esfuerzo colectivo.

¿Qué papel cree que tienen que tener las autoridades locales y regionales en la reconstrucción post-coronavirus?

No cabe duda de que aprenderemos muchas lecciones de esta crisis, pero una de ellas me parece esencial: las autoridades locales y regionales han hecho la mayor parte del trabajo, y en ellas tendremos que confiar si debemos enfrentarnos a una nueva crisis, cuya frecuencia y naturaleza desconocemos, aunque sí conocemos su alto grado de imprevisibilidad. Predecir el caos es una cosa, responder a él es otra. Frente a futuros escenarios, la dimensión regional me parece la más adecuada en términos de capacidad de respuesta, eficacia y proximidad, todo ello en colaboración estrecha con las autoridades locales. Los gobiernos regionales son los que mejor pueden elegir, decidir y aplicar las soluciones adaptadas al ámbito territorial y a la legítima demanda de los ciudadanos.

Su dictamen considera que la pandemia y el Brexit pueden ser una oportunidad para avanzar hacia la transformación tecnológica. ¿Qué sectores requieren una mayor transformación, especialmente en el marco del Pacto Verde Europeo? ¿Qué papel debe jugar la Unión Europea en dicha transformación?

La reconstrucción que debemos entablar con los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia es una oportunidad para reinventar nuestras regiones e incentivar una inversión verde y digital que evite, o al menos compense, la crisis industrial que viven muchas regiones europeas.

Las administraciones públicas hemos estado en estos meses muy volcadas en el corto plazo, pero ahora toca tener también una visión de medio y largo plazo. Tenemos que establecer prioridades y orientar los recursos europeos que comenzarán a llegar este año. La industria es uno de los sectores que necesita más inversión y transformación hacia esos dos ejes de la recuperación en Europa: la digitalización y la ecologización.

El papel de la Unión Europa es fundamental en la recuperación y en la orientación del nuevo modelo de desarrollo de nuestros territorios. Tenemos que ver los fondos del nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) y del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) como una oportunidad para la salida de la crisis y para sentar las bases de un nuevo modelo económico más sostenible y más inclusivo.

El dictamen del que es la ponente lamenta que actividades como la náutica deportiva, el turismo y la pesca hayan sido excluidas del Plan de Acción Atlántico (PAA). ¿Qué papel tienen estas actividades en el avance hacia una economía azul sostenible, resiliente y competitiva en la región?

El sector turístico supone el 10% del PIB de la UE y el 12% del PIB de España y también de Cantabria. Además, la actividad turística tiene una capacidad dinamizadora e incrementa el potencial económico de sectores como el comercio, el transporte, la alimentación o las instalaciones culturales. Lamentamos que en el plan de acción revisado para el Atlántico no se mencione a este sector ya que la estrategia turística para el Atlántico, necesariamente, debe estar presidida por un turismo sostenible y respetuoso con el medio ambiente y estar coordinada a nivel europeo.

Los sectores del turismo, la cultura y las economías sociales y de proximidad son, con diferencia, los que más han sufrido esta crisis. Desde hace tiempo, las regiones atlánticas venimos reivindicando una estrategia global para el sector del turismo, apoyada por una línea presupuestaria específica que, lamentablemente, no ha sido incluida en el próximo marco de financiación plurianual de la UE. La inclusión del sector del turismo en el plan de acción Atlántico nos ofrecería un marco para preparar actuaciones comunes que ayuden a la recuperación del sector y a la puesta en marcha de una estrategia turística basada en la sostenibilidad, la innovación y la digitalización que nos permita ganar en competitividad.

¿Cómo pueden contribuir las regiones atlánticas al cumplimiento de los objetivos del Pacto Verde Europeo?

Las regiones marítimas, como Cantabria, están en primera línea de los impactos crecientes y cada vez más graves del cambio climático. Ejemplo de ello es la subida del nivel del mar, las inundaciones costeras, las sequías, los temporales y los incendios forestales, que están afectando de manera creciente a nuestros territorios, economías y ciudadanos.

En Cantabria, venimos aplicando medidas de mitigación y adaptación y movilizando inversiones para contrarrestar las repercusiones y amenazas del cambio climático. Repercusiones que son más críticas para las islas y las regiones ultraperiféricas. No todas las regiones se ven afectadas de la misma manera, por lo que es necesario que se atiendan las vulnerabilidades de las regiones más expuestas y que se les ofrezcan apoyos como los previstos por el Fondo de Transición Justa, entre otros.

Su dictamen propone la creación de una Macrorregión Atlántica. Esta propuesta ya se ha puesto sobre la mesa en distintas ocasiones, pero ha acabado siendo rechazada por la Comisión. ¿Cree que la situación actual (COVID-19 y Brexit) podría hacer cambiar este posicionamiento?

Pongo encima de la mesa esta propuesta porque las regiones atlánticas consideramos que es un buen momento para hacerlo ya que existe una preocupación por el impacto del Brexit en la fachada atlántica. Esta estructura nos permitirá reforzar nuestro carácter marítimo, estimular la innovación y favorecer el desarrollo de la conectividad entre territorios atlánticos. Además, podría funcionar como plataforma para la cooperación con los territorios del Reino Unido interesados.

En 2019, el Consejo de Asuntos Generales mantenía la voluntad de considerar cualquier iniciativa sólida y mutuamente acordada de los Estados miembros que se enfrenten a los mismos retos en una zona geográfica determinada, destinada a establecer una nueva estrategia macro regional. Es un mensaje político fuerte para que la Comisión Europea considere el interés de una Macrorregión Atlántica.

El momento nos parece adecuado también porque se inicia un nuevo periodo de programación (el Marco Financiero Plurianual y sus programas para el periodo 2021-2027) a los que se añaden los recursos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). En una reciente reunión de los ministros de competitividad, la presidencia portuguesa del Consejo ha planteado el desarrollo de proyectos multinacionales, que no figuran en los proyectos de planes nacionales que se han presentado hasta ahora a la Comisión Europea.

¿Cuáles serían los ámbitos de actuación de esta Macrorregión Atlántica?

Tenemos claro que las macrorregiones no deben limitarse a la gestión eficiente de los recursos, sino que deben basar su legitimidad en el consenso, el enfoque a largo plazo, la definición de proyectos concretos y el trabajo colaborativo. Para Cantabria, como para el resto de regiones atlánticas, hay una serie de ámbitos en los que la macrorregión aportaría un valor añadido. Uno de estos sectores es el de las energías marinas, que tienen el potencial de desempeñar un papel fundamental en el futuro sistema energético, al tiempo que contribuyen a la reducción de emisiones de carbono y a los objetivos del Pacto Verde Europeo. Creemos que una estrategia macrorregional podría favorecer la puesta en marcha de incentivos precisos que impulsen un mercado único energético.

La pesca sostenible, la preservación del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático y el turismo son otros de los sectores que requieren actuaciones coordinadas. También, en materia de transporte y accesibilidad, aparecen oportunidades en el desarrollo de la multimodalidad, transporte “verde” que, además, contribuyen a la creación de empleo. Es prioritaria la finalización de los proyectos de la Red Transeuropea de Transportes RTE-T, que afectan a las conexiones norte-sur de la Fachada Atlántica y a la inclusión de puertos, como el de Santander, por su valor estratégico, en la red central.

Otro ámbito que se beneficiaria de la existencia de una Macrorregión Atlántica es el de la investigación, desarrollo e innovación, ya que existen numerosos centros tecnológicos y de excelencia a lo largo del Arco Atlántico que han desarrollo importantes cooperaciones en los últimos años.

Por todo ello, creo firmemente que enmarcar la cooperación atlántica en una estrategia macrorregional de la UE supone elevar el compromiso político de los Estados miembros con la cooperación atlántica, así como apuntalar su importancia y permanencia.


Información adicional:

Puede seguir la sesión plenaria del Comité Europeo de las Regiones los días 17, 18 y 19 de marzo del 2021 pulsando aquí.


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